Como siempre, la culpa es de la Prensa
Publicado por Julian en Domingo, 31 Diciembre 2006
Hacia finales de octubre de 1982 , una buena mañana en la que me encontraba leyendo la prensa, me topé en la sección de deportes de “El Ideal Gallego” con una entrevista con el entrenador de un club de rugby que se acababa de crear en A Coruña, el CD Zalaeta.
El entrenador, un argentino recien llegado de “asha”, llamado Jorge Carman, hacía un llamamiento a los aficionados al rugby que residieran en la ciudad. Proponía como punto de encuentro la cervecería de la que era propietario (Bodensee, en plena calle de San Andrés), dando muestras de un fino instinto comercial
Entre caña y bock, me hice bastante amiguete de Jorge. Resulta que el hombre llevaba algunos años en España a causa de la dictadura militar de Videla, era periodista y había sido jugador de Olivos, de Buenos Aires. Años despues, recapacitando sobre la gran cantidad de argentinos que había conocido, me extrañó que este no me dijo nada de que hubiera sido puma ni pumita ni nada.
Jorge me introdujo en el club y me presentó a un montón de gente, casi todos del Instituto de Zalaeta y algunos arrimados, como Pepe, que tenía una librería, la mítica “Libreria Tres”, enfrente del Instituto y que, por la cercanía y porque había jugado en sus años mozos en Industriales de Madrid, había hecho la labor más dificil, de penetración (en el Instituto) y captación (de los primeros jugadores); Eliseo; Leo; Paco el Rajas; Paulovo; Serafo; Anido; etc…
Tengo que decir, en honor a la verdad, que no tenía la menor intención de dedicarme a jugar (estaba muy contento en el baloncesto y tenía una buena carrera por delante), pero entre todos me liaron y al no saber decirles “no” (esta ha sido una de las constantes de mi vida, el no decir “no” a tiempo), me reintrodujeron en el rugby, que ahora si, disfruté por fin en mi casa. Y debo decir que, parafraseando a “Casablanca”, fue el principio de una hermosa amistad.
Aun a veces me pregunto que habría sido de mi vida si no hubiera leído aquella mañana el periódico.
Truman Capote escribió
…y nunca pierdas esa costumbre, para bien o para mal…VIVA LA PRENSA¡¡¡